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Reapropiación estratégica de la tecnología como forma de intervención política

quinta-feira 2 de fevereiro de 2012, por Magalí Ricciardi Yakin , Magalí Ricciardi Yakin Magalí Ricciardi Yakin

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Dispositivos tecnopolíticos, contrapoder, hacktivismo, inteligencia colectiva, democracia real, descentralización, bienes sociales, privacidad, software libre, redes sociales autogestionadas y
conciencia global fueron algunos de los conceptos debatidos en el diálogo global “Herramientas sociales para el activismo y la militancia política”.

(26/01/2012 Porto Alegre) Durante el encuentro desarrollado en la Casa de Cultura
Mario Quintana, Javier Tonet, uno de los creadores del sitio n-1 (https://n-1.cc/) y articulador
del movimiento 15M en Barcelona, explicó que en el actual contexto de crisis del capitalismo
financiero, tensión social y digitalización, se está desarrollando un “germen de democracia
electrónica”, que busca "reapropiarse de la tecnología” para generar un “contrapoder”.

El español criticó fuertemente al “capitalismo cognitivo”, con sus productos
corporativos como Google, Facebook, Twitter, por “hacerse ricos con nuestros datos” y
llamó a los movimientos sociales a utilizar su “inteligencia colectiva” para crear herramientas
tecnológicas libres y autónomas con mayor privacidad, cuyo diseño permita el activismo
político. No obstante, especificó que tal como sucedió en el 15M, el software libre puede
complementarse con un “uso táctico” de las redes sociales comerciales: no sólo hay que
organizar eventos en facebook, sino que hay que “sacar Internet a la calle” y, a través de una
estrategia comunicativa clara, “romper el silencio mediático y el bloqueo del imperio televisivo”.

“El activismo ganó la fuerza de la tecnología”, coincidió el sociólogo Sergio Amadeu
da Silveira y citó como ejemplo la jornada del 18 de enero pasado, cuando hackers y militantes
sociales “se fusionaron” durante una masiva protesta virtual, bloqueando la red operativa de las
tarjetas de crédito. Sin embrago, aclaró que esta nueva forma de manifestarse es “legítima”,
por lo que no debe entenderse como una “guerra virtual” ya que se trata de una “herramienta"
utilizada por una "democracia más interactiva”.

Da Silveira detalló que hasta hace no mucho tiempo, el software libre era una
herramienta colectiva “sin ningún grado de politización”, pero que a partir de la crisis global, los
hackers se unieron a los activistas. “Los movimientos sociales necesitan digitalizarse para dar
batalla a las grandes corporaciones comerciales transnacionales que manejan y controlan la
red", argumentó.

Por su parte, Pablo Capilé de Fora do Eixo, precisó que hackear es “sacar el
máximo provecho posible de los activos” en el marco de la lógica de redes del siglo XXI. “Hay
que penetrar dentro de las estructuras para lograr objetivos”, explicó y diferenció a esta
nueva “lógica de ocupar espacios, -en la cual el proletariado actual no tiene patrón-”; de los
viejos paradigmas “amigo/enemigo”, que caracterizaban las luchas sociales de los siglos
pasados.

En la misma línea, Vicente Jurado, miembro de our.Project.org, señaló que “el
hackeo simultáneo y global es necesario para lograr cambios estructurales” y recomendó a
los activistas “buscar las fisuras del sistema”. Además, se preguntó cómo hacer para “crear
y proteger nuevos bienes comunes”. Una opción podría ser “potenciando el trabajo conjunto
de filósofos, juristas y técnicos”. En su opinión, la labor de este último es muy necesaria y
en la que debe innovarse más para lograr herramientas que el grueso de la población pueda
utilizar sin depender de los informáticos. "Es preciso desarrollar herramientas sencillas para
que la mayoría de la gente deje de usar los productos de las corporaciones y opte por nuevos
modelos descentralizados que potencien la cultura libre”, sostuvo.

Por último, Da Silveira apuntó que “son pocas las empresas que fabrican
tecnologías estratégicas” y que “la batalla por la libertad de conocimiento es también
tecnológica”, por lo que se deben expandir los conocimientos y la utilización de estas
herramientas digitales.

M.R.Y.